El seguro del coche es uno de los pocos gastos recurrentes donde no hacer nada cuesta dinero de forma garantizada. Las aseguradoras cuentan con que la mayoría renueve sin mirar.
Comparar cada año
Es la palanca más potente y la más ignorada. Las primas por la misma cobertura varían considerablemente entre compañías, y la que fue más barata un año no lo es necesariamente al siguiente.
Pide presupuesto a varias aseguradoras antes de cada renovación, incluidas las directas y las tradicionales.
El plazo para no renovar
Para no renovar automáticamente hay que comunicarlo con antelación. El plazo se ha reducido respecto a lo que era habitual, pero sigue existiendo.
Si dejas pasar la fecha, quedas ligado un año más. Márcala en el calendario en cuanto recibas la renovación.
Ajustar la cobertura al vehículo
Un todo riesgo en un coche de valor bajo puede costar en pocos años más de lo que la aseguradora llegaría a indemnizar. Compara la prima anual con el valor venal real.
El todo riesgo con franquicia es el punto intermedio: reduce sensiblemente la prima manteniendo la cobertura de daños propios.
Descuentos que hay que pedir
- Bajo kilometraje anual, especialmente si has cambiado de rutina
- Vinculación de varias pólizas en la misma compañía
- Pago anual en lugar de fraccionado, que suele llevar recargo
- Conductor único y garaje declarado
- Colectivos profesionales y colegios
Rara vez se aplican solos. Hay que nombrarlos uno a uno.
Lo que no conviene tocar
Reducir la responsabilidad civil al mínimo legal ahorra poco y expone mucho en un siniestro grave. Es el peor sitio donde recortar.
El parte y el historial
Cada parte con culpa penaliza la bonificación durante varios años. Para daños pequeños, compara el coste de la reparación con el sobrecoste acumulado de la prima antes de declararlo.
Puedes solicitar tu historial de siniestralidad, que es el documento que usan las compañías para calcular tu precio y que conviene revisar por si contiene errores.
