Sin cuenta bancaria no se cobra una nómina, ni una prestación, ni se domicilia un recibo. Quien se ha visto rechazado por su historial crediticio tiene, sin embargo, un derecho reconocido que rara vez se invoca.
El derecho
La normativa española obliga a las entidades a ofrecer una cuenta de pago básica a cualquier persona residente legalmente en la Unión Europea, con independencia de su situación financiera.
La entidad solo puede negarse en supuestos tasados, como que ya tengas otra cuenta operativa en España o por motivos de prevención del blanqueo de capitales. Un historial de impagos no es motivo válido.
Qué incluye
Apertura y cierre, ingresos y retiradas de efectivo, domiciliaciones, transferencias, tarjeta de débito y acceso a banca digital. No incluye descubierto ni crédito.
Para nómina, alquiler y prestaciones es suficiente.
La gratuidad
La cuenta básica tiene una comisión máxima regulada. Y para personas en situación de especial vulnerabilidad o riesgo de exclusión financiera, es gratuita.
Se acredita con documentación de ingresos de la unidad familiar. Este punto es el que casi nunca se menciona en la oficina, y hay que pedirlo expresamente.
Si te la deniegan
La entidad debe responder por escrito y de forma motivada en un plazo breve. Si deniega sin causa válida, puedes reclamar ante el servicio de atención al cliente del banco y, después, ante el Banco de España.
La reclamación es gratuita y, en la práctica, suele bastar mencionarla para que la solicitud se resuelva.
Cuenta y embargos
Si tienes deudas, conviene saber que existe un límite inembargable ligado al salario mínimo para los ingresos que se reciben en cuenta. Los importes por debajo de ese umbral no pueden ser retenidos.
Si te han embargado por encima de ese límite, puedes solicitar la devolución acreditando el origen de los ingresos.
Cómo pedirla
Acude a la oficina y solicita expresamente el contrato de cuenta de pago básica, indicando si procede que solicitas la exención de comisiones por vulnerabilidad. Si te dan largas de forma verbal, pide la solicitud por escrito: ahí suele terminar la resistencia.
