El Ingreso Mínimo Vital es una prestación de la Seguridad Social que garantiza un nivel mínimo de ingresos. Desde su creación se ha señalado repetidamente que una parte considerable de los hogares con derecho no lo solicita.
Quién puede pedirlo
Pueden solicitarlo tanto personas que viven solas como unidades de convivencia. Se exige residencia legal y efectiva en España durante un periodo previo, y que los ingresos y el patrimonio del hogar estén por debajo de unos umbrales que dependen del número de miembros.
La edad general es a partir de 23 años, con excepciones para quienes tienen menores a cargo o han sido víctimas de determinadas situaciones.
Un punto que se malinterpreta
Trabajar no impide cobrar el IMV. La prestación complementa los ingresos hasta la cuantía garantizada, por lo que muchos hogares con empleo de bajos ingresos tienen derecho.
Existe además un incentivo al empleo que permite mantener parte de la prestación al incorporarse al mercado laboral.
El complemento de ayuda para la infancia
Los hogares con menores a cargo reciben una cuantía adicional por cada uno, con importes distintos según la edad. Este complemento puede solicitarse también por hogares que no cumplen todos los requisitos generales del IMV.
Es uno de los apartados menos conocidos y de mayor impacto para familias con hijos.
La solicitud
Se presenta ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social, en su sede electrónica, por correo o presencialmente con cita previa. Existe un simulador oficial anónimo que indica si es probable tener derecho.
El plazo de resolución es de varios meses, pero el reconocimiento tiene efectos retroactivos desde el mes siguiente a la solicitud, así que presentarla cuanto antes tiene consecuencias económicas directas.
Qué hace fracasar los expedientes
Documentación incompleta del padrón, no acreditar la convivencia, no declarar todos los ingresos del hogar y no comunicar los cambios de situación.
Los cambios deben comunicarse: un aumento de ingresos no comunicado genera un cobro indebido que después hay que devolver.
Lo que abre además
Ser beneficiario del IMV da acceso automático a otras ventajas: bono social eléctrico, exención de tasas universitarias en muchos casos, y prioridad en distintos programas autonómicos y municipales.
Estas ventajas asociadas suelen valer más que la propia prestación en algunos hogares.
